SUITE CARIBEÑA Y MAR DE ORO (1970)

1.er ciclo

Textos y dibujos de Hugo Pratt

Este ciclo comprende los primeros seis episodios, ambientados todos en América Latina en los años 1916 y 1917.

El secreto de Tristán Bantam muestra el encuentro de Corto Maltés con el profesor Steiner, quien más tarde se convertirá en su gran amigo. Aquí Corto ayuda y protege al joven Tristán de las turbias intrigas de su abogado encaminadas a apoderarse del patrimonio del niño. La acción tiene lugar en Paramaribo, en la Guayana holandesa, y prosigue para concluir en Cita en Bahía, donde Tristán encuentra a Morgana, la hermana que nunca conoció, maravillándose de que sea negra. «¡Es una muchacha maravillosa!» —le dice Corto Maltés—. El Sertão brasileño es el escenario de Samba con Tiro-Fijo, donde Corto Maltés se pone del lado de los cangaceiros contra los grandes latifundistas, una aventura que puede leerse como un verdadero cursillo de revolución contra las injusticias del mundo. Aquí entra en escena Boca Dorada, reina de la magia negra, siempre bella aunque algunos dicen que tiene más de doscientos años. El siguiente episodio, Un águila en la jungla, traslada la acción a la isla de Maracá, en la desembocadura del río Amazonas, donde Corto se encuentra con un barco fantasma alemán que, bajo el inocente aspecto de un carguero bananero, oculta un crucero de guerra. El personaje de Rasputín, el amigo-enemigo considerado por muchos como el malvado alter ego de Corto, vuelve a entrar en escena en este episodio desde los tiempos de la Balada, y volvemos a ver a los caballeros de fortuna en una aventura situada en Saint Kitts, en las Antillas, y centrada en la búsqueda de un tesoro fabuloso. El ciclo se cierra con Por culpa de una gaviota, donde precisamente esta ave (que a Pratt le gustaba mucho dibujar por la sensación de libertad que desprende en el vuelo) aparece como protagonista, aunque la trama se desarrolla en una isla de la Honduras Británica. Entre otras cosas, Corto ayuda a la bella Soledad Lokaarth y, al despedirse de ella al final de la aventura, mirándola a los ojos, le dice: «Soledad, tiene que marcharse ya. Y crea que no me es fácil decírselo».