TANGO (1985)

Textos y dibujos de Hugo Pratt
(colaboración gráfica de Guido Fuga para los tranvías, los automóviles y la estación)

Relato autónomo de 53 planchas publicado por entregas en la revista Corto Maltese, a partir del n.º 21 de junio de 1985, ediciones Rizzoli.

En 1923, en San Isidro, arrabal a las afueras de Buenos Aires, Corto Maltés investiga la desaparición de Louise Brookszowyc, implicada en «Varsovia», una organización polaca dedicada a la trata de blancas, cuyos propósitos revela Fosforito, amigo de Corto. A decir verdad, más que la búsqueda de Louise, lo que impulsa a Corto en Argentina es el deseo de vengar su muerte, en un esfuerzo por rastrear y rescatar a la hija de Louise, una niña de tres años. Pero el tema central del relato, en torno al que se mueven todos los protagonistas, es el de los grandes latifundistas argentinos, propietarios de enormes rebaños de ovejas, que gestionan toda la industria lanera de la nación. Para tipificar este aspecto capitalista, Pratt elige la figura del granítico señor Habban, turbio pero poderosísimo individuo que manipula a placer a la policía (el inspector Estévez) y las instituciones. Al final Corto Maltés logrará encontrar a la hija de Louise y ponerla a salvo, no sin correr grandes riesgos. Quien le salva la vida, aunque él lo ignora, es la joven nieta del señor Habban, la bella Farias Paso Viola, que consigue convencer a su abuelo para que deje marchar a Corto Maltés con la niña sin hacerles daño. En esta historia Corto conoce a Butch Cassidy, aquí a sueldo del señor Habban, aunque célebre en su tiempo por haber sido el cabecilla del mítico «Grupo Salvaje» y huido a la Argentina tras pasar la vida entre tiroteos y asaltos a trenes en el oeste norteamericano. La atmósfera del relato está impregnada de la sensual música del tango, que parece casi salir melódicamente de las viñetas, con los pasos de baile que Pratt enmarca en primeros planos de extraordinaria eficacia. Importantes son los vínculos literarios con los escritores y poetas argentinos Leopoldo Lugones (Corto Maltés lee sus obras) y Jorge Luis Borges (la pequeña estación con el cartel «Borges», como si fuera una población). Nota: en las primeras ediciones, al título de Tango se le añadía …Y todo a media luz, que es también el título de un famoso tango argentino. Con posterioridad esta obra se denominó únicamente Tango.