Hugo Pratt

“Cuando quiero relajarme leo ensayos de Engels,
pero cuando quiero algo más exigente leo Corto Maltés”.

Umberto Eco

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Hugo Pratt en Venecia, 1945

Hugo Pratt (1927-1995) es considerado uno de los dibujantes más grandes del mundo.
Sus viñetas, su obra gráfica y sus acuarelas se exhiben en los principales museos, desde el Grand Palais a la Pinacothèque de París, el Vittoriano de Roma, Ca’ Pesaro en Venecia, Santa Maria della Scala en Siena.

Para definir sus relatos se ha acuñado expresamente el término «novela gráfica». Lo citan autores y artistas como Tim Burton, Frank Miller, Woody Allen, Umberto Eco, Paolo Conte. Vivió en Italia, Argentina, Inglaterra, Francia y Suiza, y viajó prácticamente por todo el resto del mundo.

Hugo Pratt nació el 15 de junio de 1927, en Rímini, pero vivió toda su infancia en Venecia en un ambiente familiar cosmopolita. Su abuelo paterno, Joseph, era de origen inglés, mientras que el materno era un judío marrano y la abuela de origen turco. En esta confluencia de razas, credos y culturas que se mezclan sin cesar, la madre, Evelina Genero, es aficionada a las ciencias esotéricas, desde la cábala a la cartomancia, mientras que el padre, Rolando, es un hombre de su tiempo, un militar de carrera que en 1936 fue destinado a la colonia italiana de Abisinia. Así comienza para Hugo Pratt su adolescencia africana. Enrolado por su padre en la policía colonial con solo catorce años, entra en contacto con el mundo militar entonces presente en Abisinia, y conoce no solo el ejército italiano, sino también el británico, el abisinio, el senegalés, el francés; el atractivo de todos aquellos uniformes, de aquellos galones, de los colores, de los rostros, permanecerá siempre presente a lo largo de toda su vida y en su obra. Pero al mismo tiempo entabla amistad con chicos abisinios de su edad, gracias a los cuales aprende el idioma local y consigue integrarse en un mundo que solía mantenerse ajeno a los colonizadores. Aquellos fueron los años en los que se aficionó a la novela de aventuras. Ávidamente leyó libros de James Oliver Curwood, Zane Gray, Kenneth Roberts. También descubrió los primeros cómics americanos de aventuras. En particular la lectura de Terry y los piratas de Milton Caniff lo fascinó hasta el punto de que, todavía niño, decidió convertirse en dibujante de tebeos. Volvió a Italia tras la muerte de su padre en 1943, asistió al colegio militar de Città di Castello y, gracias a su buen conocimiento del inglés, en 1944 se convirtió en intérprete del ejército aliado, con el que permaneció hasta el final de la guerra. En Venecia, en 1945, Hugo Pratt participó con un grupo de amigos en la realización de un tebeo, As de Picas. En aquel momento comenzó oficialmente su carrera de dibujante. Gracias a esta publicación el «Grupo de Venecia» fue contactado por una importante editorial argentina y en consecuencia Hugo Pratt viajó en 1949 a Buenos Aires, donde permaneció casi trece años.

En Argentina conoce a varios dibujantes, como Salinas o los hermanos Del Castillo, asiste a locales en los que se baila el tango, se hace amigo del músico de jazz Dizzy Gillespie, aprende español y descubre a escritores latinoamericanos como Octavio Paz, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges y Roberto Arlt. En el campo sentimental, son tres las mujeres que marcan este período de su vida: la primera, Gucky Wögerer, yugoslava, con la que se casa en Venecia en 1953 y tiene dos hijos, Lucas y Marina; Gisela Dester, de origen alemán, que se convierte en su asistente y después en su compañera; y, finalmente, Anne Frognier, de origen belga, que de niña había inspirado el personaje de Ana de la jungla. De su unión nacen dos hijos, Silvina y Jonas. En Argentina Hugo Pratt dibuja un número impresionante de historietas. Trabaja para las ediciones Abril: primero publica la serie Junglemen y luego, en 1953, dibuja en el semanario Misterix el personaje del Sargento Kirk, basado en el guión de Hector Oesterheld, quien en 1957 funda su propia editorial, Frontera, que lanza las revistas Hora Cero y Frontera, en las que Hugo Pratt publica respectivamente Ernie Pike y Ticonderoga. Al mismo tiempo, Hugo Pratt y Alberto Breccia imparten clases de dibujo en la Escuela Panamericana de Arte, entre cuyos alumnos se cuentan Walter Fahrer y José Muñoz. Cuando, algunos años después, la escuela de arte abre también en Brasil, Pratt reside durante seis meses en Sao Paulo.

 

Venezia 1952. Da sinistra a destra: G. Bellavitis, H. Pratt, G. G. Guarda

Venecia 1952. De izquierda a derecha: G. Bellavitis, H. Pratt, G. G. Guarda

En la época en la que se afianza el grafismo característico de Pratt, inspirado por los fuertes contrastes de blancos y negros de Milton Caniff, comienza a escribir sus propias historias. Comienza con Ann y Dan (título actual: Ana de la jungla), que aparece en Argentina en Super-Totem.

Desde el verano de 1959 al de 1960 Hugo Pratt vive en Londres, donde produce, junto a guionistas británicos, algunos cómics de relatos bélicos para la agencia Fleetway Publications (publicados en números de War Picture Library), mientras asiste a la Real Academia de Acuarela. En 1962 firma también el guión de Capitán Cormorant y Wheeling.

El periodo de austeridad económica imperante en Argentina dificulta también el trabajo de los dibujantes de cómic y Hugo Pratt decide regresar a Italia.

Desde 1962 a 1967 Pratt dibuja Las aventuras de Simbad y Las aventuras de Ulises para el Corriere dei Piccoli, y, sobre guiones del jefe de redacción de la publicación, Mino Milani, dibuja Billie James (1962), Las aventuras de Fanfulla (1967) y dos adaptaciones de las novelas de Stevenson, La isla del tesoro y Secuestrado. Durante el mismo período colabora ​​con Alberto Ongaro creando la serie La sombra.

Hugo Pratt a Montepulciano negli anni ‘80

Hugo Pratt en Montepulciano en los años 80

En 1967 Hugo Pratt conoce a Florenzo Ivaldi, un fan de los cómics genovés, con quien decide poner en marcha un mensual para ofrecer al público italiano, además de su producción argentina, los clásicos americanos y sus novedades. En el primer número de la revista, titulada Sgt. Kirk, aparecen nueve planchas de un nuevo relato, La balada del mar salado, en el que debuta el personaje de Corto Maltés.

En 1969, en el V Salón Internacional de Lucca, Hugo Pratt conoce a Georges Rieu, jefe de redacción del semanario francés Pif, que está dispuesto a publicar obra suya en Francia. En el tren que lo lleva de Génova a París, Pratt decide lo que será un punto de inflexión de su carrera: reutilizar Corto Maltés.

En abril de 1970, con el episodio El secreto de Tristán Bantam, reaparece Corto Maltés. Esta extensa publicación en una revista de gran tirada será el verdadero punto de partida de la carrera de Hugo Pratt, a quien a partir de 1971 los especialistas del sector consideran uno de los autores más importantes del mundo. En su conjunto, la serie dedicada a Corto Maltés comprenderá 29 relatos.

El éxito de Corto Maltés en Francia se extiende primero a Italia y luego a muchos otros países. Hugo Pratt halla en la Francia de los años setenta un clima muy estimulante, por lo que abandona Génova y se instala en París, aunque continúa viajando por el mundo y convirtiéndose él mismo en una verdadero «personaje», hasta tal punto que Alberto Ongaro lo hace héroe de una de sus novelas y Milo Manara lo convierte en protagonista de la serie HP y Giuseppe Bergman. Y las cadenas nacionales de televisión de muchos países y la misma RAI dedican programas enteros y reportajes sobre los lugares descritos en sus relatos. Además de Corto Maltés, Pratt continuará dibujando la serie Los Escorpiones del desierto, nacida en 1969, para la revista Sgt. Kirk, completando cinco episodios hasta el último, Brisa de mar, en 1994.

Para el editor Bonelli crea cuatro relatos de la serie «Un hombre, una aventura»: La macumba del Gringo (originalmente El hombre del Sertão), El hombre de Somalia (luego Al oeste del Edén), El aventurero del Caribe (originalmente Svend) y El hombre del Gran Norte (luego Jesuita Joe]), que en 1991 se convirtió en una película titulada también Jesuita Joe. En 1983 escribe para Manara Verano indio y en 1991 El Gaucho. En 1984 nace Cato Zulú. 1988 es el año de la publicación de Mu, la última aventura de Corto Maltés, en la revista homónima de Rizzoli, que se publicará en álbum en 1992. Y la Fuerza Aérea Italiana conmemoró el septuagésimo aniversario de su fundación recurriendo a la fantasía de Hugo Pratt: la historia de aviación En un cielo lejano, de 1993, está ambientada en el mundo colonial vivido por Pratt en su infancia. En 1994, con Patrizia Zanotti, su colaboradora y colorista durante años, funda la editorial Lizard, que publica actualmente toda su obra.

Hugo Pratt no solo dibujó historias, sino que las contó también en sus novelas Las pulgas penetrantes, Jesuita Joe, La novela de Kriss Kenton, Viento de tierras lejanas y Tenía una cita; narró su vida, tan rica de historias y aventuras interesantes, en varios libros-entrevista como El deseo de ser inútil, A la sombra de Corto y Memorias de Corto. En la editorial Einaudi publicó La balada del mar salado en forma de novela y, a título póstumo, Patio escondido llamado Arcano (Corto Maltés en Siberia]).

La imaginación de Hugo Pratt fue capaz de dejar su inconfundible sello también en los más diversos campos del mundo de la publicidad: de un coche de Fórmula 1 con los colores de los cigarrillos Gitanes a las mochilas Invicta, desde el anuncio televisivo de la vinícola Carpenè Malvolti a las tarjetas telefónicas francesas. Sus personajes aparecen en diversos carteles cinematográficos y en las portadas de discos de cantantes como Paolo Conte, Sergio Endrigo, Kadja Nin, Lio y Sylvie Courvoisier. Mientras Hugo Pratt expone sus obras en museos como el Grand Palais de París y en otras ciudades europeas, Corto Maltés se convierte en «embajador» de una ciudad como Concarneau o en el tema de muchas tesis doctorales. Y mientras el ministro de Cultura francés Jack Lang nombra a Pratt «Caballero de las Artes y las Letras» y Mitterrand regala las historias de Corto al piloto Jacques Lafitte, la América del cine cita a Corto Maltés en películas como Batman de Tim Burton y Hannah y sus hermanas de Woody Allen.

Hugo Pratt in Grecia, 1993

Hugo Pratt en Grecia, 1993

A principios de 1995, Pratt dibuja Morgan, su último relato, una aventura romántica en la Italia de la Segunda Guerra Mundial. Comienza el relato Historia de hombres con seis patas, encargado por la empresa Agip, pero quedará inconcluso. Ese mismo año termina la tercera parte de Wheeling y, para el prólogo del libro que reúne la saga entera iniciada en 1962, realiza las últimas acuarelas dedicadas a los indios de América del Norte.

Hugo Pratt residía en Suiza desde 1984, en su casa de Grandvaux, sobre el lago de Ginebra (Léman), donde murió el 20 de agosto de 1995.

Gracias a él, el mundo de la cultura oficial comenzó a cambiar de actitud respecto al cómic, y muchos se han dado cuenta de que también la historieta puede considerarse una forma de arte.