Mu (1988)

Textos y dibujos de Hugo Pratt
(colaboración gráfica de Guido Fuga para la nave y los templos en la jungla)

Relato autónomo en dos partes compuesto de 168 planchas y publicado en la revista Corto Maltese, ediciones Rizzoli, la primera desde el n.º 63 de diciembre de 1988 y la segunda desde el n° 88 de enero de 1991.

Entre 1924 y 1925 Corto Maltés busca la mítica Atlántida. Antes de llegar allí conoce a Tracy Eberhard, aviadora intrépida que se precipita con su hidroavión en la jungla. La figura de Tracy se inspira en la real Amelia Earhart (a quien Tracy dice conocer), primera mujer que cruzó el Atlántico en solitario (1932) y desapareció misteriosamente en el Pacífico en 1937. Después de superar las pruebas del laberinto armónico, Corto llega finalmente a Mu, situada bajo la tierra de la isla Quetzal (clara referencia al pueblo maya), justo en la base de un volcán apagado. Reina allí la hermosa reina Anti —rodeada de sus mujeres guerreras—, a quien Pratt elige como fabulosa representante de lo mágico y lo fantástico, evocadora de los sueños más audaces de los soñadores despiertos de todos los tiempos. Hay una especie de premonición que se cierne sobre todo el relato, como si el destino hubiera decidido de antemano que esta fuera la última aventura de Corto Maltés. Se observa esto en el hecho de que la llegada al continente perdido de Mu, la mítica Atlántida, aparece aquí como un enlace casi natural que reenvía al primer tema con el que Pratt había lanzado, muchos años atrás, el episodio inicial de la serie, la Atlántida y sus mitos. Un círculo que se cierra, pues. Acentúa esta impresión el regreso de todos los protagonistas que han marcado la larga saga, como un desfile final de los actores que se acercan al proscenio al final de un espectáculo teatral. Para algunos se trata de una breve aparición, para otros no, pero todos comparecen para el saludo y el adiós. Boca Dorada, Morgana, Tristán Bantam, Levi Colombia, el profesor Steiner, el Monje (incluso si no resulta ser «aquel» Monje), Caín Groovesnore, Soledad, además de Rasputín y Corto Maltés, por supuesto. Como de costumbre, en esta última aventura del marinero trotamundos confluyen en la trama no solo las experiencias viajeras de Pratt (la isla de Pascua en este caso), sino las lecturas o relecturas de Platón, algunos textos del Antiguo Testamento, los numerosos documentos que hablan de los códices mayas, hasta Churchward y otros autores, unidos todos por la investigación sobre el mito de Mu, el continente perdido.