L’uomo della Somalia (1978)

Textos y dibujos de Hugo Pratt

Relato autónomo de 48 planchas publicado por entregas en la revista francesa Pilote a partir del n.º 52 de septiembre de 1978, ediciones Dargaud.

1931 en el desierto de Somalia, frontera con Etiopía, donde una patrulla británica al mando del teniente Abel Robinson persigue a un grupo de rebeldes. Una tormenta de arena, surgida de improviso, lo separa de sus hombres y lo transporta a una dimensión onírica y etérea, al oeste del Edén. Allí se encuentra con personajes extraños como Kayin, el ángel vengador, y, por mediación de Samael (el veneno de Dios), vislumbra a la gran madre Ewa, a quien considera bellísima. Aturdido por esta especie de locura, el teniente dispara a Kayin, pero las balas silban en el vacío porque la figura desaparece de repente, o quizás nunca ha existido, excepto en la mente del teniente. También aquí, como en La macumba del gringo, el relato está impregnado de una atmósfera lúgubre y trágica, en un espeso clima esotérico y religioso que se remonta al Antiguo Testamento. Además, se hace presente la sensación de soledad, de esos fuertes en el desierto que pueden hacer enloquecer a los hombres, con los interminables silencios de las vastas extensiones de arena. El final de este extraordinario relato revela la verdad de lo sucedido. Otra patrulla, que se interna en el desierto en busca de la del teniente Robinson, por fin lo encuentra echado en la arena. Un soldado que está junto a él explica a su propio capitán: «Es el teniente Abel Robinson del Somaliland Camel Corps. [¿Está gravemente herido?] ¡Está muerto! Lo siento, capitán, pero cuando nos acercamos a él empezó a dispararnos. Tuve que matarlo». Se sabrá después que Abel Robinson había matado a su vez a todos los miembros de su patrulla, disparándoles por la espalda.